Malware es la abreviatura de Malicious software, un término que engloba a todo tipo de programa o código informático malicioso cuya función es dañar un sistema o causar un mal funcionamiento. El pasado año, la mitad de las organizaciones españolas sufrió una intrusión o infección de este virus, lo que dio lugar a un debate posterior y una conclusión contundente: el 96% de las empresas son conscientes de sus vulnerabilidades ante este tipo de ciberataques, al tiempo que ven necesario la urgente implementación de medidas de seguridad “eficientes” en este campo: medidas de ciberseguridad.

Los datos proceden del estudio The Security Bottom Line, elaborado por CISCO para tratar de retratar la relación que existe entre las empresas y la ciberseguridad. En términos de inversión, cuatro de cada diez compañías destinan el 20% de su presupuesto ciber a tareas de gestión, es decir, a identificar y comprender cómo deben actuar ante una amenaza o riesgo. El segundo campo donde se invierte es en la detección de amenazas (32%), seguido de la protección del entorno (28%), y la capacidad para responder y recuperar, cuya inversión es mínima.

En este mismo contexto, ocho de cada diez firmas consultadas reconoce no poder llevar a cabo las inversiones necesarias para proteger sus infraestructuras, mientras que un abrumador 94% afirma que aún le queda “mucho camino por recorrer” para implementar en su día a día una seguridad realmente efectiva.

Llegado a este punto y teniendo en cuenta, como señala el estudio, que el presupuesto no lo es todo, acciones como la Experiencia (solo el 37% se apoya más en su personal interno para blindar sus entornos), la Capacidad (que se tenga experiencia no significa que se tenga capacidad para ejecutar una estrategia de forma correcta) y la Influencia (el 86% de las grandes empresas se entera de sus vulnerabilidades o incidentes a través de proveedores o partners) se convierten en aliados de peso que también han de ser mejorados para reforzar la protección de las empresas.