La `okupación´ ilegal es una situación que también se vive en Bilbao, Donosti o Vitoria-Gasteiz. Es una realidad a la que no son ajenas las capitales vascas, compartiendo, como en otras tantas localidades, la sensación de impunidad ante situaciones aparentemente inexplicables como que un propietario no pueda desalojar a la persona que okupa de su vivienda.

¿De qué forma se podría revertir esta situación? “Las primeras medidas serían amplificar la colaboración entre ciudadanía, administraciones, fuerzas y cuerpos de seguridad y policía municipal, además de instalando medidas de choque como alarmas, puertas anti vandálicas o chapado de puertas y ventanas”, sugiere Roberto García desde Electro Alavesa. “Sin olvidarnos de que también hay otra serie de herramientas de seguridad activa que podrían implementarse: control de accesos, cámaras de videovigilancia (CCTV)”, añade García.

En esta línea, la Comunidad de Madrid parece haber entendido que el camino para evitar nuevas okupaciones ilegales pasa por estrechar precisamente esos márgenes de colaboración, más allá de dotar con los recursos económicos necesarios a las iniciativas que surjan al respecto.  Y a partir de ahí, implementar un protocolo de seguridad que alerte al legítimo propietario ante cualquier indicio de okupación y le sugiriera llegado el caso una mejora de las medidas de seguridad anteriormente citadas.