Electro Alavesa by Attlon comparte su experiencia sobre relevo empresarial en un encuentro organizado por AJEBASK
Electro Alavesa by Attlon ha participado en un encuentro organizado por AJEBASK el 3 de junio en Vitoria-Gasteiz bajo el título “El relevo empresarial: asegurar el futuro de la empresa”, una jornada centrada en uno de los grandes retos del tejido empresarial actual: cómo garantizar la continuidad de los proyectos empresariales cuando llega el momento del relevo, la sucesión o la transmisión.
El encuentro reunió a representantes institucionales, empresas y profesionales con el objetivo de compartir experiencias reales y abrir una conversación necesaria sobre el futuro de muchas organizaciones. En la jornada estuvieron presentes Iñaki Juez, presidente de AJEBASK; María Nanclares, concejala de Promoción Económica, Empleo, Comercio y Turismo del Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz; Saray Martínez, Diputada Foral de Promoción Económica y Sostenibilidad; Víctor Iriarte, responsable de Emprendedores de Rural Kutxa; y Ramón Solórzano, socio-director de BSK Legal & Fiscal.
Posteriormente, tuvo lugar una mesa redonda en la que participadó Leire Fernández de Alaiza, Directora General de Electro Alavesa by Attlon, junto a Aner Garmendia, CEO de EGA Group; Guillermo de Aranzabal, Director General del Grupo Rioja Alta; y David Cotillas, CEO de Coal Seguros.
El relevo empresarial: una cuestión de futuro, personas y cultura
Durante su intervención, Leire Fernández de Alaiza compartió la experiencia de Electro Alavesa by Attlon desde una perspectiva muy ligada a las personas, la cultura empresarial y el legado recibido.
El relevo empresarial no es únicamente un proceso jurídico, económico u organizativo. Es también un proceso emocional. Supone asumir la responsabilidad de dar continuidad a un proyecto construido durante años, cuidar la confianza generada y preservar una forma de hacer empresa que forma parte de la identidad de la organización.
En el caso de Electro Alavesa, ese relevo tuvo además unas características particulares. La compañía fue fundada en 1982 y, aunque existía una vinculación familiar en su origen, no se trataba de una empresa familiar al uso, sino de un proyecto impulsado por tres socios. Esa realidad hizo que el proceso de continuidad tuviera matices propios y pusiera de manifiesto la importancia de anticiparse, planificar y procedimentar determinados aspectos clave para el futuro de la empresa.
De 35 personas a una unidad de negocio de seguridad de 100 profesionales
Uno de los puntos destacados de la intervención fue la evolución reciente de Electro Alavesa dentro de Attlon. La compañía, que contaba con un equipo de 35 personas, dirige y forma parte hoy de una unidad de negocio de seguridad integrada por 100 profesionales.
Este crecimiento supone una oportunidad para construir un proyecto más amplio, pero también implica un reto importante: integrar equipos, conocer nuevas culturas empresariales, respetar los legados existentes y ser capaces de crear una identidad común sin perder la esencia que ha acompañado a Electro Alavesa durante décadas.
Para Leire Fernández de Alaiza, el crecimiento solo tiene sentido si se construye desde los valores, la confianza y el compromiso con las personas. La continuidad empresarial no consiste únicamente en mantener una actividad, sino en hacerla evolucionar, fortalecerla y proyectarla hacia el futuro.


