Atrás quedaron los tiempos en los que la pérdida de una llave o el alquiler de un piso ocasionaban incómodos descontroles y hasta una cierta sensación de inseguridad entre el resto de propietarios de una comunidad debido al aumento de accesos no deseados. La solución está en la mano, con un simple teléfono inteligente o Smartphone, se eliminan esas situaciones rápidamente, desde cualquier punto y de manera segura gracias a las herramientas de control de acceso que hay en el mercado.

A día de hoy, este tipo de soluciones (entre las que están cerraduras inteligentes de última generación y fórmulas de apertura impensables hace apenas unos años) se han convertido en un elemento clave a la hora de mantener un alto nivel de seguridad en cualquier comunidad y, al mismo tiempo, suficientemente restrictivo. Un reto que además debe resultar fácil de aplicar en el día a día, ser eficaz en sus objetivos y actualizado en el tiempo, pues barreras y medidas como las tradicionales puertas de seguridad o el empleo de CCTV, siendo opciones contrastadas, pueden verse superadas debido precisamente a ese déficit en el control de accesos.

Es entonces cuando se ha de dejar paso a la tecnología y situar el smartphone en el centro de todas nuestras operaciones, tanto si el ámbito es empresarial como si se circunscribe a una comunidad de propietarios. Tarjetas, llaveros, mandos o pulseras son gadjets más o menos cómodos para los propietarios que garantizan un nivel aceptable de seguridad, sin embargo son los teléfonos móviles los que nos permiten escalar un peldaño más desarrollando, por ejemplo, llaves digitales escalables a todo ese tipo de sistemas de control electrónico presentes en porteros automáticos, garajes, trasteros o accesos a instalaciones deportivas. Un único dispositivo para un control único no ya solo de varios accesos sino de varias viviendas.